Salís apurado de tu casa, en el recorrido a la parada del bondi, cruzás la Cañada y ves un libro apoyado sobre esa construcción de Calicanto.

Te preguntas si se lo olvidaron, o se le cayó a alguien. La curiosidad mató al gato, dicen, y te parás a observarlo. Levantás el libro, tiene una etiqueta con una bandera argentina que dice:

¿Será una broma? Si lo llevo, ¿me estarán filmando?

Si te pasa algo parecido y el libro está identificado como libre, ya sea con una etiqueta, o escrito a mano, ¡Llevátelo! ¡Es libre! Alguien lo dejó para que siga su aventura, para que encuentre otro lector y siga viajando de mano en mano. Lo podés leer y volver a liberar. O regalárselo a otra persona.

Existe un movimiento mundial llamado bookcrossing. El objetivo de esta movida es hacer una biblioteca circulante por todo el planeta. Yo pertenezco desde el 2004. La filosofía es simple: leer, registrar, liberar.

Tenés que registrarte en http://www.bookcrossing.com con un e-mail y una contraseña. Es totalmente gratuito.

Registrás tus libros, y te brindan un código único para cada libro (BCID), si querés dejarlo libre, lo liberás donde quieras, puede ser el banco de una plaza, el asiento de un colectivo, la mesa de un bar.

Tiene que estar identificado que es libre, con una leyenda explicativa de lo que consiste esta movida y con su BCID, o le escribís las instrucciones a mano.
La persona que lo encuentra, si lo ingresa en el sitio como “cazado” se registra en el diario del libro, sería como su historia. Con ese código BCID podés ver quien lo registró, todos los comentarios de las personas que lo leyeron y porque sitios estuvo viajando.
La idea es leerlo, comentarlo y volverlo a dejar libre.

Lo que ocurre una vez que practicas bookcrossing es un viaje de ida, conocés gente con la misma pasión que vos, recibís muchos libros de otros miembros, te enriqueces con comentarios de otros lectores, te trasladás virtualmente a todos los lugares donde estuvo el libro a través del diario de viaje.
Al principio puede costar desprenderte de algo que amas pero es un ejercicio, podés probar con aquellos libros que estás seguro que no vas a volver a leer. ¿Para qué dejarlos que junten tierra aburridos en tu biblioteca?

A veces al liberar nos sentimos como si tiráramos al mar un mensaje dentro de una botella, en ocasiones recibimos respuesta y en muchísimas otras no. Pero de eso se trata, de dar sin esperar.
La posibilidad de historias y experiencia de la gente de bookcrossing es inmensa, pero eso da para otras conversaciones.
A medida que más das, más recibis, eso nos pasa a todos los beceros, como nos autotitulamos.

Sería maravilloso que esto mismo pasara en otros ámbitos de nuestra vida, ¿no? ¿Te vas a animar a dejar libre un libro? Quizás sorprendés a alguna persona como vos, que camina por las calles de Córdoba. Quien te dice, a lo mejor, ¡le cambiás el día!

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Redacción: Mariana Romano Baroni

Imágenes : Mariana Romano Baroni.

Fuente : bookcrossing

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